martes, 31 de mayo de 2016

Full Moon

Es un error.
Lo pienso mientras te miro, y tus grandes ojos negros se mantienen fijos en mí, significando más de lo que dicen.

Es un error.
Me lo repito mientras te acercas, mientras tu olor inunda mis pulmones, mientras el roce de tu piel electrifica la mía; mientras nos quedamos solos en una habitación llena de gente que ha dejado de importar.

Es un error.
Casi llego a susurrarlo cuando tus labios me encuentran, a pesar de ser yo quien te buscaba. Besos que saben a fuego, a desenfreno, a eternidad.

Error. Error. Error.
Retumba en mi cabeza, perdida en el encanto de una noche sin hora. Perdida entre confesiones, susurros, música y vaho. Perdida entre tus dedos entrelazados con los míos. Perdida por ti, encontrada en ti. Como una gota de rocío en una tormenta.

Un error.


Las palabras pesan en el corazón más que en los labios que las pronuncian, mis labios, mientras te veo convertirte en niebla y ausencia. Ausencia que se vendrá conmigo como un recuerdo, como un espejismo de otro universo; tal vez, de aquel paralelo que yo sueño.

miércoles, 14 de enero de 2015

Recortes

" Aquella noche, me encontré durmiendo a tu lado. Y tuve miedo. 
Miedo de no poder irme, de no querer irme. Y decidí hacerlo, por si 'luego' resultaba ser demasiado tarde. 
Pero cuando mi pie estaba a punto de tocar el suelo, tu brazo rodeó mi cintura,sonreiste en sueños y continuaste durmiendo.
Y allí estaba yo. Con un pie en la salida de emergencia, pero sin querer irme. Sin miedo, sin dudas.
Volví a meter el pie bajo la sábana y me apreté contra ti. 
Ese fue el momento que me enamoró de ti. "

(Tu, y esos pequeños gestos que hacías sin querer) 

miércoles, 15 de octubre de 2014

No se

Qué difícil es decir adiós. Supongo que todos tenemos lo que se llama una "espinita en el corazón"; una historia sin acabar, un final que no llega, posiblemente, porque nunca hemos querido que lo haga.

Las historias más bonitas, y las más difíciles, suelen ser aquellas que nos empeñamos en mantener abiertas. Cuanto más grande, más profundo, y también más doloroso haya sido un amor, más tiempo permanecerá en nuestra cabeza en forma de "Y si".
¿Y si era el amor de tu vida? ¿Y si esto no es más que una broma cruel del destino? ¿Y si es cuestión de tiempo y paciencia? Mantenemos la esperanza absurda de que el tiempo y la distancia no son más que quimeras, simples trámites que dan emoción a lo que será la aventura de nuestra vida.
Y nos engañamos a nosotros mismos. Una y otra vez. Porque es más sencillo, porque a veces, no hay una explicación, una razón más allá de un "no sé".

Y un día, sin previo aviso, ahí está. Algo tan evidente que hace que no seas capaz de buscar una nueva excusa para mantener la esperanza. Puede ser algo tan tonto como ver vuestros nombres borrados de aquella pared escondida, o algo tan definitivo como recibir una invitación de boda. En cualquiera de los casos, tu ya no eres protagonista en esa historia de amor, en tu historia de amor. Más bien, te has convertido, sin saber cómo, en la malvada bruja rencorosa y con mucho tiempo libre para hacer el mal.

En ese momento, te das cuenta de que llevas viviendo demasiado tiempo en una película. Una película a tu medida, con personajes reales, incluso con una banda sonora espectacular. Pero no es tu película; nunca lo ha sido. Y no te queda más remedio que enfrentarte a esa mentira, y sentir como todo aquello en lo que habías puesto tus esperanzas, tu fe, se convierte en un montón de escombros.

Te pones a pensar ¿Podría haberlo evitado? ¿Hacer o decir algo diferente? Si. Tu lo sabes, todo el mundo lo sabe. Pero eso no hace que duela menos. Porque lo que te duele no es que haya pasado, ni que sea parte del olvido. Se podría decir que ni siquiera te duele que para él no seas más que una nota en un viejo cuaderno. No. 
Lo que duele, lo que llevas y llevarás contigo es una simple pregunta que no tiene respuesta: 
¿Por qué no conmigo?.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Y si el amor no es suficiente

Podría prometerte el universo infinito con cada mirada. 
Podría curar cada herida con un beso.
Podría explicarte el mundo desde el corazón, y podría hacerte soñar con una sonrisa.

Siempre he creído que el amor es el corazón del mundo, el epicentro de la energía del Cosmos. Que si tienes amor contigo, todo lo demás acaba llegando. Porque si algo puede salir bien, saldrá bien.

Pero ¿qué sucede si el amor no es suficiente?
Supongo que el amor no lo puede todo. Que a veces, las diferencias, la distancia, el tiempo, son más fuertes. Porque a pesar de que el amor sea el motor, una mariposa no puede luchar contra un vendaval. 


Y ahora, tal vez solo quede prometer un beso, una lágrima. Un adiós.

domingo, 13 de julio de 2014

Olvidarme de tí

¿Olvidarme de ti?
Sería como dejar de mirar la luna por las noches.
Como tener frío en pleno Agosto.
Como disfrutar de un postre salado,
o subirse a un coche para quedarse quieto.

Porque olvidarme de ti
sería olvidar los momentos más bonitos,
y los más tristes.
Sería olvidarme
de la mitad de lo que me hace ser yo,
y me tengo demasiado cariño como para eso.

Pídeme lo que quieras, menos olvidarte.
Porque pienso mirar a la luna todas las noches de mi vida

Vividor o profesional

El mundo no está hecho para los débiles. Parece que esta es la lección que tenemos que aprender todos, lo que la sociedad nos intenta inculcar día tras día. Para triunfar, parece necesario aparcar cualquier sentimiento y cualquier emoción. Solo importa la apariencia, ser un superviviente a los sucesos. Vivir para luchar un día más. 

Cualquier sentimiento, emoción o demostración humana de afecto o sensibilidad se entiende como una falta de dureza, una falta de calidad profesional. Y también, muestra un punto débil para aquellos que no tengan problema en utilizarlo para crecer a tu costa. El cariño está sobrevalorado, y no supone una ventaja.

El ser humano ha perdido el norte. 

No considero que una persona sea menos profesional, o más débil, por mostrar su humanidad. No creo que la ilusión y la pasión quiten objetividad al trabajo. No creo que la tristeza haga que un trabajo sea menos importante. No creo que las ganas de despertarse al lado de otra persona, o el simple hecho de echar a alguien de menos te convierta en un profesional inestable.
No creo que querer a alguien tenga que ser un botón de autodestrucción. 

Muchas veces escucho la frase: "vivir para trabajar o trabajar para vivir". Creo que muchas de esas veces, nos olvidamos que la opción correcta es la segunda. Ser un profesional se entiende como la llegada al éxito, al reconocimiento, al dinero. Parece que la meta es firmar autógrafos, estar bien pagado, hacerse selfies con gente famosa y que dentro de 50 años aparezca tu nombre en los libros de texto. Aunque para ello tengas que olvidarte a ti mismo y convertirte en una máquina eficiente de carne y hueso.

Si este es el futuro de un profesional, no quiero participar de ello. Prefiero sentir un beso, llorar con una despedida, y emocionarme con una canción. Prefiero compartir mi vida y un café por las mañanas, prefiero besar todas las noches y conseguir una sonrisa con mi trabajo, mi esfuerzo y un poco de suerte. Prefiero que me sorprendan con una canción antes que con un diamante. 

Me gustaría vivir en un mundo en el que ser profesional, y ser humano, no sean antónimos. Un mundo en el que no se cuestione con quien compartes el tiempo, sino que la cuestión sea por qué no compartirlo más. Un mundo en el que el profesional sea respetado por amar a una sola mujer y querer formar una familia. Un mundo en el que ni el sexo, ni la religión, ni el amor, ni los gustos, tengan importancia alguna a la hora de trabajar siendo respetado y valorado.

Quiero vivir en un mundo en el que todos podamos ser profesionales capaces y preparados para el mundo, para soportarlo todo. Pero sin olvidar que lo que realmente hace grande a una persona es su condición de ser humano, su capacidad para amar, ilusionar y alentar a otras personas. 
Porque quiero vivir en un mundo en el que no nos conformemos con sobrevivir a lo que nos viene encima; sino que seamos agentes activos de cada suceso, de cada cambio, de cada experiencia, para salir dañados y fortalecidos de cada una de ellas.

Porque el ser humano es extraordinario.

lunes, 28 de abril de 2014

Mi alma antigua en pleno huracán

Es como un pozo sin fondo. Tener la sensación de que un huracán te arrastra y tu no puedes hacer otra cosa que observar como todo es oscuridad y confusión a tu alrededor.
Todo aquello que se puede considerar lo normal, lo correcto, lo predecible, no funciona. La gente engaña, manipula, desaparece. Parece que lo importante es conseguir tu objetivo, sin importar qué o a quién destroces en el intento. El placer es una necesidad y el amor una enfermedad a evitar. El cariño no sirve para nada, y toda amistad tiene como fin último, conseguir un propósito prefijado por una de las partes.

Ya nadie cree en el amor, en ayudar a los demás, en las miradas que lo dicen todo; ya nadie cree enamorarse de una sonrisa, ni la importancia del saber morir y vivir por los demás. La gente necesita proclamar cada pedazo de misericordia, cada acción positiva que realiza, como si fuese una nueva medalla de guerra que colocarse en la pechera. Nadie hace buenas cosas por los demás, sino por la constante necesidad de ser reconocido como algo más que un ser humano.

Y es en este mundo en el que mi alma antigua pretende darse cabida.
Echo de menos cuando un beso significaba un mundo, y la palabra "amigo" representaba un compromiso de por vida hecho desde el cariño, la confianza, y el respeto. Cuando la felicidad era compartida con unos pocos pero todos la podían ver en la cara de los demás. Cuando se tendía una mano a cualquiera que se cayese en el camino, a pesar de no ser más que un desconocido hasta el momento. Echo de menos parar a escuchar el viento y a oler el mar. Las conversaciones nocturnas y el soñar despierto. Cuando una mirada eran mil palabras, tres gestos, y una promesa. Cuando todas las noches había espacio para mirar a la luna y los cuentos de hadas se hacían realidad. Echo de menos la esperanza de que todo acabe bien.

Y ahora, ahora  estoy en el último lugar en el que te gustaría verme.
Siento que la pena, el desconcierto, y el frenesí del huracán me invaden. Siento que a cada vuelta que doy, pierdo parte de mí; parte de ese alma antigua se pierde con cada aproximación a aquello que ahora se considera "normal".
Y no quiero, y me da miedo perderme. No quiero besos vacíos, ni promesas que no valen nada. No quiero canciones dedicadas ni indirectas efímeras.
Lo único que quiero, es que vengas aquí, como antes, y me susurres en voz bajita, que todo va a salir bien, porque tu y yo somos lo único que hace falta para ver la luna,y tal vez, realizar los sueños antiguos en este mundo loco.

martes, 3 de septiembre de 2013

Septiembre.

Puedo decir que este verano he aprendido mucho. 

He aprendido que algunas personas que tu consideras importantes en tu vida solo forman parte de la misma por interés; que desaparecen cuando ya no eres necesario para aprobar una asignatura o superar un problema. He aprendido que el pasado nunca vuelve. He aprendido que las promesas dichas con una sonrisa son una cruel mentira de la que solo el viento es testigo. He aprendido que el cariño para alguna gente, es proporcional a las molestias que te tomes en subirles el ego.
He aprendido que,  muchas veces, lo único que te salva de la desesperación es tu propia cabeza y tu imperiosa necesidad de mantener la esperanza, dejando correr las lágrimas con el agua de la ducha para que nadie pueda verlas ni conocer su historia. 


Por suerte, también he podido aprender que el lugar de trabajo se puede convertir en un refugio. Un refugio en  el que, si tienes suerte, encuentras a gente que merece la pena. Y tanto. De esa gente, que son capaces de recorrerse kilómetros para dejarte en casa para que no vayas sola. Gente que se da cuenta de cuando te arreglas más o de cuando llevas un bolso en forma de pez. Gente que te cuenta la experiencia de la vida, y no infravalora la tuya. Gente que te ve por dentro y no solo la coraza que llevas por fuera "para que no te hagan pupa". Gente que, en definitiva, en dos meses te lo pueden dar todo, esperanza, sueños, ilusión. 

Y ahora, vuelve septiembre. Y ya nada volverá a ser lo mismo. 
Y con lo que en este momento te quedas es con una burbuja de cansancio que te convence de que todo ha sido real. 


... Y volver a empezar otra vez. 

miércoles, 3 de julio de 2013

Esa lección, esa sonrisa, no se olvidan

No eres un recuerdo. No eres una canción. No eres una imagen, ni un momento. No eres una fotografía ni un lugar. Ni siquiera puedo decir que seas un conjunto de palabras en un papel.
Eres mucho más que aquello que nos ayuda a recordarte.

Eres esa sonrisa que ilumina a cualquiera que la reciba. Eres esa ilusión por la vida, por la familia, por los amigos. Eres esa sonrisa de ánimo, esa sonrisa sincera y abierta que siempre nos acompaña allá a donde vayamos. Eres esa sonrisa a la que un día bauticé como estrella. Estrella 537. Y cada día que pasa me doy más y más cuenta de que esa es la descripción más exacta que se puede hacer de ti.

Además de tu sonrisa, hay una cosa más que aún reflejas desde ahí arriba. Tu lección. Esa que hemos aprendido todos, por las buenas y por las malas. "Ama, ama y ensancha el alma". Disfrutar de cada día como si fuese el único, arriesgar, experimentar...vivir. Vivir con una sonrisa incansable en los labios, sin dejar que nada llegue a perturbar esa felicidad.
Y amar. Porque nada hay más bonito que el amor, todo tipo de amor; ese que tu nos regalaste y que aún profesas desde lejos. Ese que hace que tu gente recorra el mundo con una sonrisa y tu recuerdo grabado a fuego en sus corazones y en sus mentes. Ese amor que hizo que gente con poco en común se uniese para sonreír, para seguir adelante. Ese amor, que siempre queda.

Tu estarás riendo desde allí arriba con toda esta locura. Y te diré, querida niña, que tu eres la razón de las sonrisas más grandes, y las lágrimas más sinceras, de muchos de nuestros días.
Tu eres la razón de todo ello, y por eso te pido que nunca dejes de sonreír, ni de recordarnos, ni de guiarnos en nuestro caminar. Yo te prometo, que tampoco lo haré.

Gracias pequeña. Siempre tu. Siempre Estrella. Siempre ADT.

sábado, 18 de mayo de 2013

No queda nadie

En muchas ocasiones, nos vemos rodeados de tanta gente en nuestro día a día que sentimos que no nos queda espacio para nosotros, que no hay un momento de paz entre tanto desorden, entre tanta gente.
Y, sin embargo, es en esos momentos en los que nos damos cuenta de lo solos que estamos. 
Es en esos momentos, en los que te das cuenta de que en realidad estas solo.

Porque no queda nadie.
Nadie que se quede contigo en tu portal hablando durante horas de madrugada. 
Nadie que se sepa el helado que tomas siempre que estás triste.
Nadie que te diga que le gusta tu pelo rizado.
Nadie que sepa definir tu olor.
Nadie que encuentre algo especial en tus ojos marrones

Ya no queda nadie que lo único que busca, su única intención, sea pasar un rato contigo y hacerte sonreír hasta en los momentos más difíciles.
No queda nadie que no busque dinero, ayuda, promoción, información, sexo, conocimiento, tiempo, servicios, satisfacción. Interés.

Constantemente nos preguntamos por qué el mundo va mal. Por qué hay gente mala y por qué nos dedicamos a hacer tropezar a los demás en el camino. Nos preguntamos por qué hay gente que te odia, habla mal de ti a tus espaldas, te retira la palabra, o intenta hacer que estés mal y te derrumbes.
Nos preguntamos por qué, y es porque se nos ha olvidado lo que es, simplemente, saber lo que es tener cerca a alguien que lo sepa todo de ti, y que no lo use en tu contra jamás.
Se nos ha olvidado qué es eso de querer sin que duela.


jueves, 18 de abril de 2013

Caminante

Verte. Y notar como cambia todo alrededor. Tal vez sólo para mí.
Pero las luces parecen más tenues. Tu andas despacio, con esa sonrisa tan tuya, el pelo al viento, y con esa mirada que lo dice todo. Y hasta me parece que vienes hacia mi.
Por un momento, es como si el mundo se hubiese parado, y solo estuvieses tu viniendo hacia mi. Tu olor se mete por mi nariz, y llega dentro, por los pulmones, por el corazón, a través de la sangre, al cuerpo entero. Hasta el estómago se queja.

Te noto acercarte con cada fibra de mi ser, cada célula de mi cuerpo te reclama. Comienza a parecer insoportable la distancia que nos separa. Y es que a veces unos pocos centímetros pueden parecer kilómetros.
Y eso que ya casi nos rozamos. 

Y sin saber por qué, sin saber como evitarlo, continuas andando. Y lo que antes parecían Kilómetros de distancia, resultaron ser años luz. Porque te veo andar despacio, sin prisa, con esa sonrisa tuya pintada en la cara, con esa mirada intensa y a la vez distante. 
Caminas hacia tu camino. Y tu olor se va contigo. Y los recuerdos, y las sensaciones. Incluso algo de mí se va contigo.
Pero yo no soy el destino de tu caminar.

martes, 9 de abril de 2013

Mil cuentos

En la vida, hay muchas situaciones que te hacen estar mal. Y en realidad, son cosas sin sentido, tal vez detalles mínimos, pero los convertimos en un mundo y hacen que nuestro día se tiña del color más negro que podamos imaginar.
En esos momentos, mi cabeza está saturada. No piensa, no razona. Y sin embargo, una vocecilla dentro de mí me dice: "si algo puede salir bien, saldrá bien".
Y puede parecer estúpido, pero ayuda.

Porque la cuestión es... ¿de dónde pensáis que salen los cuentos? 
Los cuentos son historias de la vida. Son fragmentos de la realidad de otra persona. Son pasiones, aventuras, miedos y moralejas que la gente ha ido experimentando a lo largo del tiempo y lo ha plasmado en un papel. 
Y la verdad es que a todos nos encantan esos cuentos. Esos cuentos en los que hay un príncipe azul y una 
princesa, un malo malísimo fácil de identificar y una hada madrina que nos ayuda en nuestro propósito principal: conseguir ese instante perfecto de felicidad.
Pues bien, muchos dirán que los cuentos son fantasía, que muchas veces los príncipes acaban siendo sapos y el malo de la película a veces gana o no sabemos quién es.
Es cierto. Es cierto que la vida resulta más difícil que lo que dicen los cuentos. Pero en el fondo, es un cuento largo. Todos hemos sido traicionados o decepcionados por alguien que pensábamos que nos quería bien; todos hemos tenido amigos que han resultado ser la cura a todos los males y la solución a los mayores problemas. Y todos, absolutamente todos, hemos amado hasta el punto de cometer grandes locuras.

Y resulta que todos los cuentos acaban bien.
Todo príncipe encuentra a su princesa; todo malvado encuentra su castigo. 
¿Por algo será no? El cuento de tu vida también acabará bien. Tiene que hacerlo. Es un cuento. 
Y es posible que ahora las cosas nos vayan mal. Es posible que nos tropecemos mil veces, que nos sintamos solos, que pensemos que el final es ese instante y que es un mal final. 
Pero si un final es un mal final, es que No es el final. 
Porque todo, absolutamente todo, Tiene que salir BIEN.

jueves, 14 de marzo de 2013

Olvidarte

Lo más difícil que puede intentar una persona a lo largo de su vida es intentar olvidar a aquellos que le han hecho ser quien es. Olvidar a aquellos que han estado ahí, y que ya no están.
Supongo que es un intento de fórmula mágica para evitar el dolor de esa ausencia.

Pero eso no es más que una quimera, un falso invento. Porque jamás el ser humano ha sido capaz de olvidar a alguien amado. Romeo y Julieta llegaron a la desesperación de echarse de menos a morir.
Es imposible que un corazón olvide a otro corazón que haya palpitado junto a él alguna vez.

Lo único que podemos hacer, es dejar que el dolor poco a poco, sea más soportable. Son sobre todo los pequeños gestos, las pequeñas cosas que la vida nos muestra, lo que va haciendo que ese dolor mitigue.
Muy poco a poco, en un proceso lento y que siempre dejará cicatriz, esa herida comienza a curarse. Yo creo que por eso dicen que al final solo nos quedamos con las cosas buenas. Porque todas las malas se borran con el paso del tiempo.

Y al final, nos quedamos con una ausencia que no hace ruido. Una ausencia que cada vez duele menos recordar, pero que nos sigue haciendo sonreir.
Y es esa ausencia, ese dolor dormido, con el que aprendemos a vivir. Sabemos que está ahí, pero ya no nos paraliza, sino que se convierte en calor en las noches en las que estamos solos y sentimos ese frío por dentro...


Nunca me olvidé de cada cosa que me hacía quererte. Jamás olvidé tu sonrisa, tus manos ni tu pelo; nunca olvidé tus manías, ni tus miedos.
Solamente aprendí a vivir sin tí, aunque duela, aunque todavía no entienda por qué no estás.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Yo te Amo

Según decía Ayn Rand, "para saber decir Yo te Amo, primero hay que saber decir YO" (teoría del egoísmo razonable). 

Y es que si no nos conocemos a nosotros mismos, lo que somos, quienes somos, jamás podremos obtener el equilibrio interior necesario para poder amar a alguien del mismo modo.
Es importante conocerte a ti mismo, como eres sin necesidad de cambiar; amar tus virtudes y tus defectos, tus miedos, tus palabras, tus acciones. Amarlo todo de ti, para que nadie pueda hacerte caer.

Pero eso no significa buscar ser perfecto por fuera. Porque al final, eso no sirve para nada. Puede sonar a tópico, pero no por ello es menos cierto que la verdadera belleza está en el interior. En tu forma de actuar, en tus ganas de vivir, en tus acciones, tu cariño hacia los demás, tu fuerza. Es ahí donde está lo que realmente importa de ti, lo que los demás van a amar, lo que será recordado. 

Y ya está. No hace falta mucho más para ser feliz. Porque si te conoces a ti mismo, si eres capaz de quererte por tus defectos, serás capaz de amar a los demás por los suyos. Porque nadie busca un ser perfecto como compañero de su vida; sino alguien que te enamore con sus defectos, y te sorprenda con sus virtudes.

Por tanto, no es voluntario el quererse a sí mismo. Es una obligación con nosotros mismos, para encontrar el equilibrio que nos haga seguir siendo quienes somos y no dejarnos consumir por lo que otros esperan que seamos. 
Es una obligación aprender el verdadero significado de la palabra YO, el verdadero valor que tu tienes, para poder mirar a los ojos a otra persona y poder decir, con cada fibra de tu ser, Yo te Amo.

sábado, 16 de febrero de 2013

Tu Regalo

Qué difícil. Qué difícil elegir las palabras.
Mi regalo para ti es pequeño, casi insignificante. Es un regalo que procede de lo más hondo de mi alma y de mi corazón. Es el resultado de tu enseñanza "ama, ama y ensancha el alma".

Mi regalo para ti son mis lagrimas por tu ausencia. También las sonrisas que me provoca recordarte, y las que me provocan las personas que forman parte de mi vida gracias a ti. Mi regalo es cada minuto que gracias a ti he sabido valorar. Es todas esas canciones que me recuerdan a ti. 

Pero mi regalo sigue siendo pequeño. Y es pequeño, porque el regalo que tu me das es demasiado grande. Dicen que no estás, pero yo se que "no puedo verte, pero si sentirte". Me diste la ilusión por vivir cada segundo como si fuese el último. Me diste la imagen de una sonrisa en cada momento malo. Me diste la oportunidad de conocer a gente que hace que mis días sean "menos malos". Me enseñaste lo mucho que puede amar un corazón pase lo que pase. Me diste el sueño de una estrella que brilla como ninguna otra.
Y todo esto, y mucho (mucho) más, me lo das cada día. 

Felicidades pequeña. Alba, estrella 537

domingo, 3 de febrero de 2013

Hoy no

Como si hubiese tropezado y me hubiese caído. Solo que el dolor de la caída no me deja levantarme. Así me siento yo a veces, en esos días cuando no soy lo bastante fuerte para soportar todo lo que mi destino me carga sobre los hombros. Son tantas cosas, tanto de lo que te sientes responsable, tanto y tantas personas por las que tienes que ser fuerte, que ya no piensas en nada más. Y esa tensión de no poder fallar, es la que te hace caer. 
Los amigos, los estudios, el trabajo, la familia, el tiempo, el amor... todo aquello que tenemos alrededor, supone una responsabilidad. Aquí quedaría bien citar aquella frase famosa de Spiderman "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad". 

Pero en esa ecuación hay algo que falla. Y es la responsabilidad de, ante todo, cuidar de ti mismo. Porque nadie va a hacerlo por ti. Porque si no, no vas a poder con todo. Como si fueses un corredor profesional. Solamente si eres consciente de ti mismo, y calientas antes de correr, serás capaz de soportar el recorrido. Sino,uno a uno cada elemento de tu cuerpo se volverá en tu contra y acabarás desplomado. 
Y no importa la gente que intente levantarte. No importa la gente que te intente quitar carga. Porque es algo tuyo, que tu sientes como una carga solamente tuya. Y nadie va a conseguir entrar en esa red de seguridad en la que te sumerges con la esperanza de aguantar sin ayuda. 

Yo me he caído. Y no existen remedios ni soluciones. No hay moraleja de este cuento. Me he caído, por no poder con todo. Por dejarme influir, por tener miedo, por no cerrar puertas. Me he caído por intentar correr antes de empezar a calentar. Y duele. Duele tanto... Duele hasta el punto de no saber si levantarme más.

miércoles, 9 de enero de 2013

Un deseo, 2013

Ahora que el mundo no se ha acabado en la dichosa fecha del 21/12/2012, es hora de plantearse, como cada año nuevo, objetivos a realizar, sueños que ver cumplidos... en definitiva, de hacer planes.

Tenemos la manía de organizar nuestra vida. Lo que vamos a comer cada día, la hora a la que nos vamos a levantar, cuantas horas vamos a trabajar, a quien vamos a ver y cómo vamos a actuar con cada persona. Pero la verdad es que esos planes son solo planes, bocetos, simples esquemas para algo tan complejo como nuestra vida del día a día. Y, al final, esos planes nunca se cumplen.

Por eso considero que este año, en vez de hacer planes voy a pensar en deseos. Deseos del alma, del corazón, de esos que todos llevamos dentro y las circunstancias hacen que a veces no nos atrevamos a cumplir.
Quiero, que en este 2013, cada persona luche por su deseo más profundo y personal. A saber, puede ser desde una amistad nueva, una mentalidad nueva, un amor nuevo; o cosas tan grandes como una nueva vida o una nueva sonrisa en unos labios cansados.

Si ya tienes tu deseo en mente, solo te pido una cosa más: lucha. Lucha por lo que quieres de verdad. No te dejes intimidar por la distancia, el paso del tiempo o el qué dirán. No abandones, no te rindas. Porque cada instante de tu vida puede ser un instante de felicidad, aunque muchos no lo entiendan, aunque muchos hagan lo imposible para hacer que te caigas al suelo cuando te sientes volar.
No hay nada más grande que lo que llevas dentro. No importa la edad, los conocimientos o tu situación social o económica; lo que importa, es aquello que nos hace a todos iguales, y a la vez diferentes. Lo que importa es tu corazón, tus sentimientos, lo que te sale de dentro del alma; es lo que más aman de ti los que te aman, y lo que más envidian aquellos que te dan la espalda.

Por último, mi deseo más grande para este 2013 es muy sencillo, y a la vez muy grande: poder pasar cada uno de sus 365 días con personas a las que quiero por encima de todo, personas que me llenan por dentro, personas que me hacen feliz.
Y, por qué no, ser el motivo para una sonrisa un día cualquiera.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Sueños

"Verte; verte a lo lejos y empezar a correr.
No hay miedo, no hay dudas. Sólo estás tú y las pulsaciones forzadas por la carrera.
Y de pronto, tan cerca que te puedo tocar. Aguantar la respiración. Adelantar la mano, esperando notar el roce de tu piel contra mi mano."
Despertar.

Es duro. Es muy duro desear algo que está fuera de tu alcance. Es duro despertarse cada mañana con un único deseo en el corazón, y ver como día tras día ese deseo queda sin cumplirse.
Muchas veces, ese deseo se queda sin cumplir por miedo. Miedo a no ser sinceros, a pasarlo mal, a que luego no resulte ser lo mismo que habíamos pensado.
Otras veces, el sueño se deshace por ser eso, un sueño. Porque a veces, las estrellas fugaces no hacen más que alentar nuestro anhelo para luego disiparlo en el humo de la realidad.

"¿Qué más quisiera yo que poder vivir un sueño? Un sueño en el que todo salga bien, en el que te tenga a mi lado, en el que me abraces fuerte y no me dejes ir. Qué más podría pedir que notar tus dedos entre los míos,  tu pelo haciéndome cosquillas, tu risa inundando mis odios. Nada, no hay otro sueño mayor."

Es difícil decir adiós  a un sueño. Porque ese sueño nos representa, nos da alas, nos invita a tener fuerzas para todo. Ese sueño nos hace ser quienes somos, nos hace ver un mundo lleno de caminos y posibilidades. Es nuestra propia esencia. 
Y sin embargo, a veces es necesario decirle adiós para no caer presas de la desesperación y el desasosiego. Es necesario cerrar la puerta a ese sueño, aunque el portazo duela, para poder mirar hacia adelante.
Porque a veces, ese sueño que nos daba alas se puede convertir en nuestra droga, en un veneno. Un veneno que borre nuestros demás sueños, que nos obsesione, que nos consuma.

Y al final, ese sueño por el luchabas, es el que te acaba venciendo.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Mis palabras, mi corazón.

Hay gente, entendidos de los recursos Web e Internet, que consideran que los blogs personales, los contenidos personales, sentimentales, subjetivos, no son más que ciber-basura. Que no valen para nada, y se limitan a ocupar hueco dentro de Internet. Que son cosas sin interés o relevancia alguna.

También hay gente que opina que mis palabras, mis expresiones y mis pensamientos son iguales a como eran cuando era una quinceañera. Que son pensamientos que idealizan el Mundo, a las personas, la vida. Que le doy demasiada importancia al corazón de las personas. Que soy una romántica empedernida que vive como si fuese la protagonista de una película Disney.

Tengo una respuesta para todas esas personas y "entendidos".
Y mi respuesta es que no tienen idea de lo que hablan.
En primer lugar, considero que Internet es un sitio tan bueno como cualquier otro para expresar tus ideas y sentimientos. Porque Internet es el medio de comunicación de todos. Y aún más importante: es la mejor herramienta para expresarte sin temor a lo que otros digan de ti. 
Y es una herramienta, ante todo, que sirve para conectar tus pensamientos y tus emociones con otra gente. Porque nos globaliza, nos hace grandes. Nos hace compartir todo lo que llevamos dentro con gente que siente lo mismo y no sabe como expresarlo. 
Nos sirve como diario, reflexión, comunicación y relajación. Nos sirve para soltar todo lo que llevamos dentro y no nos deja respirar. Nos sirve para nuestras penas y alegrías, nuestros miedos, nuestras ambiciones. 
Tal vez los entendidos piensen que la economía, la crisis, la política o las guerras son más importantes que los sentimientos o los pensamientos de cada individuo en si. Pero la realidad es que una idea, o un sentimiento, pueden cambiar el mundo; así como un aleteo de una mariposa puede provocar un huracán en el otro extremo del mundo.

Por otro lado, quiero dejar algo claro. Es cierto que siento igual (que no lo mismo) que cuando tenia 15 años. Y 16, y 17, y 18... y estoy orgullosa de ello. Y lo escribo según lo siento.
Sigo teniendo el mismo corazón que tenía a los 15 años; incluso es posible que sea más grande y más fuerte, por todo lo que he aprendido, conocido y amado estos años. He querido, he perdido, he sufrido y me he hundido en un pozo oscuro y sin fondo. Y mi corazón ha conseguido levantarse después de cada caída gracias a todo lo bueno que hay en el mundo y en las personas. Así que si mi corazón se mantiene intacto, no es por falta de experiencia, sino por la fe y la confianza absoluta en el ser humano.
Y mis palabras... mis palabras son mi corazón. Queda ñoño, e incluso un poco estúpido, pero es así. Mi corazón me dicta mis acciones, mis pensamientos, y las palabras para expresar todo ello. Y porque a veces, escribir tus más profundos anhelos es más sencillo que guardarlos dentro o expresarlos con la voz. 
Las palabras son la fuerza más poderosa del mundo; y mi homenaje es entregarles mi corazón.

No digo que yo tenga razón. Que mi comportamiento sea razonable o correcto. Simplemente, quiero dar las gracias a todas esas personas que estarán leyendo esto, porque gracias a ellas soy un poco más feliz; porque por ellas, tengo las ganas y la energía para hacer lo que más me gusta: Amar, Amar y Ensanchar mi Alma... con unas cuantas palabras escritas en un folio de blog.

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Confías en mi?

Según la Real Academia Española. la confianza es una "esperanza firme que se tiene de alguien o algo".

No creo que algo tan grande, algo que nos condiciona tanto, se pueda explicar solo con 9 palabras. Es como intentar explicar el amor con una canción o el dolor con un grito. No es suficiente.


¿Qué es la confianza entonces? Creo que no tengo palabras suficientes para explicarlo.
La confianza es aquello que nos hace ser tal y como somos. Es lo que nos hace mostrar al mundo lo que sentimos, lo que pensamos y lo que necesitamos.
Considero que la confianza es poder ver a la otra persona y no tener miedo de ser como eres. Es poder relajarte y dejar que las palabras fluyan directamente desde el corazón. Es no poner barreras entre esa persona y tu interior. Es abrir las ventanas y dejar que tu alma vuele libre.
Y es una sensación como ninguna otra. Te sientes libre, feliz, realizada. Como cuando éramos pequeños, y al empezar a caminar, no teníamos miedo; sabíamos que aunque tropezáramos, siempre habría alguien allí para ayudarnos a levantar.

Confiar en una persona es creerlo todo. Hasta lo más inverosímil, hasta lo más difícil. 
Confiar en una persona es saber que pase lo que pase, esa persona nunca te va a fallar, nunca te va a hacer daño. Confiar es saber que cualquier obstáculo puede ser superado si tienes una mano sobre la tuya, y un corazón latiendo junto al tuyo. Confiar es amar.
Confiar es perdonar cualquier cosa, porque sabes que no es más que un fallo, y que la persona que tu conoces, la persona a la que quieres, está ahí, no se ha ido, nunca se irá.


Creo que mucha gente ha olvidado lo que es confiar. Han olvidado que es depositar confianza en los demás. "Así, evito decepciones". Visto de una forma tan general, no es mala idea. El problema, es que si no confías, al final tu mismo te haces daño. Porque no te permites un momento de debilidad, no te permites apoyarte en los demás; no amas a nadie más que a ti mismo.
Y poco a poco, solo consigues estar solo. Y la soledad no sirve para nada. La soledad no te ayuda a levantarte después de una caída. La soledad no te lleva chocolate caliente en un día de tormenta. La soledad no te da calor en invierno ni te acompaña en tus noches en vela. La soledad no te quiere.

Intentemos confiar más en la gente que nos rodea. Intentemoslo aunque nos defrauden mil veces, aunque tengamos miedo, aunque no estemos seguros. Porque con confianza, todo puede pasar.
Porque tu puedes. puedes abrir la puerta y descubrir... un mundo ideal en el que todos los sueños se hacen realidad. Descubrir que tienes alas, que puedes volar. Porque siempre voy a estar aquí para apoyarte, ayudarte, para cuidar de tí.
Dime, ¿Confías en mi?